ÁLORA (MÁLAGA). Concurso 2016. 2ª Mención honorífica.

POR LOS CERROS DE ÁLORA

Intervenir en el conjunto de espacios públicos que conforman el arrabal histórico del castillo de Álora, más allá de las exigencias implícitas al actuar en un tejido urbano existente, nos impone la obligación de descubrir aquellas cualidades del lugar que lo han hecho tan atractivo para el hombre desde tanto tiempo atrás y que deben nuevamente, dentro de lo posible, ponerse en valor.

Al igual que las numerosas civilizaciones allí establecidas fueron adaptando sus estructuras a las preexistentes, creando un complejo entramado de elementos superpuestos que responde siempre a la misma pauta, la adaptación de los elementos existentes a las nuevas necesidades del colonizador, la intervención sobre el espacio público del arrabal tratará de reutilizar elementos del paisaje urbano ya existentes, dotándolos de un nuevo uso que permita la transformación necesaria del espacio sin desvirtuar su esencia.

El cerro de las torres. Mirador sobre el valle del Guadalhorce
La presencia del hombre en el municipio se remonta más allá de la historia como demuestran los hallazgos de pinturas rupestres y hachas neolíticas a escasos kilómetros de la ciudad. La riqueza del valle del Guadalhorce y la protección que ofrece la sierra de Abdalajís hicieron de este un lugar atractivo para el hombre que encontró en él una vida más cómoda y fácil.

Los orígenes de la actual ciudad de Álora están estrechamente ligados al Cerro de las Torres, donde se ubica la actual fortaleza árabe; lugar donde los iberos erigieron lluro tras entrar en contacto comercial con pueblos fenicios atraídos por las riquezas del valle; donde los romanos continuaron habitando en villas; donde finalmente los omeyas cordobeses levantaron la fortaleza para afianzar su dominio en la zona. Podemos afirmar que uno de los principales intereses de estas civilizaciones por el lugar es el valor estratégico que le confiere su posición predominante sobre el valle del Guadalhorce.
Ese valor estratégico, en la actualidad reconvertido en valor cultural, social y turístico, se materializa en la importancia que el interés de mirar cobra en la propuesta. Por ello se significan cuatro lugares, como puntos cardinales de la intervención, espacios con la principal intención de mirar, mirar lo presente y también tratar de entender que quisieron ver y por qué, los anteriores pobladores del lugar.
La intervención en el nuevo acceso situado en la calle Barranco 40, debe retomar el carácter de torre de vigía, un mirador al monte Hacho, que junto con los otros tres propuestos redibujan un contorno que rememora la muralla a la que se adosó el arrabal y que ahora, manifestándose en el recorrido de ascenso y bajada al castillo, configurado las calles Ancha y Del Carril, subraya/enfatiza el vínculo existente entre el arrabal, y la ciudad de Álora, con la fortaleza ubicada sobre el Cerro de las Torres.

Espacio público vertical. Espacio de trabajo
El arrabal histórico de Álora surge entorno a la muralla que descendiendo de la fortaleza llegaba hasta la actual calle Barranco, donde se ubicaban dos torres de vigilancia. Su trama urbana está configurada por estrechas calles que se adaptan a un terreno en fuerte pendiente. Este fuerte desnivel origina una serie de elementos de gran presencia en la imagen urbana de Álora, como son los muros de contención, las barandillas y las escaleras de acceso a las viviendas. Estos últimos, elementos claramente invasivos del espacio público, son sin embargo muy usados por los vecinos, que en su mayoría han conseguido dotarles de personalidad y vida a base de colocar en ellos vegetación en pequeñas macetas.

El resultado de la adaptación urbana a la topografía son una serie de planos verticales públicos, que actuando como líneas de fuerza estructuran y caracterizan el espacio. Incisivos cortes sobre la trama urbana, donde brota nuevamente la vegetación y el agua. Espacios de descanso en el recorrido al arrabal, pero también espacios para la vida vecinal entendiendo que su calidad final dependerá en gran medida de la intensidad de las relaciones sociales que posibilite y por su capacidad de estimular la identificación simbólica, la expresión y la integración cultural.

Estructura y niveles de actuación
Dentro del ámbito de actuación propuesto en el concurso encontramos áreas claramente diferenciadas, tanto por su valor histórico como por su diferente relación con la trama urbana del arrabal, que estructuran diferentes niveles de intervención.

Recinto interior_ Compuesto por las calles Postigo y Barranco, que se corresponde en esencia con el histórico arrabal árabe. Al recinto interior se accede desde la plaza Baja de la Despedida, tomando la calle Postigo y desde la calle Ancha, ascendiendo por la calle Barranco. Ambas calles confluyen en la intervención de acceso en Barranco 40, donde se ubica el primero de los cuatro miradores. El recinto interior presenta el mayor grado de intervención por la numerosa presencia de muros de contención, barandillas y desniveles, definidos anteriormente como espacios de trabajo y que marcarán las trazas para introducir los elementos de mejora del acondicionamiento y la imagen urbana. Se trata de un ámbito claramente peatonal con un marcado carácter estancial, donde la circulación rodada será restringida a los servicios urbanos y a los residentes. El estacionamiento de vehículos en esta área deberá limitarse al máximo dado el perjuicio que estos producen en la calidad de la imagen urbana.

Primer recinto_ Conformado principalmente por las calles Ancha y Del Carril, que nacen de la Plaza Baja de la Despedía y confluyen a la altura del Castillo delimitando el ámbito de actuación y confinando en un imaginario recinto tanto la fortaleza como el arrabal histórico. Se asemeja simbólicamente a la desaparecida muralla, manifestada ahora en el recorrido entorno al castillo. Es un imperativo de la intervención poner de manifiesto su función integradora entre la fortaleza y la ciudad.

Su condición de único acceso al castillo y la necesidad por tanto de permitir el tránsito del tráfico rodado condiciona y limita la intervención a un segundo nivel que diferencia a su vez entre el perímetro interior al núcleo urbano y el exterior entorno al castillo.

Como elemento singular encontramos la calle Churrete que nace como un apéndice de la primera y se abre a los campos circundantes. Su carácter peatonal y estancial lo asemejan al primer nivel de intervención sin pertenecer al recinto interior.

Acceso recinto solar c/ Barranco, 40.
Tras el derribo de la vivienda adosado al cubo de muralla surge la oportunidad de confrontar el arrabal al lienzo que le da origen. Proponemos un espacio abierto, donde el ajardinamiento, los recorridos de agua y el contenido divulgativo sean los principales elementos del discurso. La posibilidad de subir y acceder a la torre, tratada como mirador, permite la conexión del acceso con los otros miradores entorno a la fortaleza. La escalera se trata como un lienzo de muralla que permite cerrar la parcela en su límite noreste. Enfrentada a este, en el otro extremo de la actuación, la medianera con la vivienda colindante se convierte en un lienzo en blanco, soporte de los contenidos a divulgar. La parcela queda abierta a la ciudad y al cerro en sus extremos menores, enfatizando su función como acceso al recinto amurallado del castillo.

info

ESTADO: Concurso
LOCALIZACIÓN: Álora (Málaga)
AÑO: 2016
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