DE HIERRO Y MAGNESIO
Como el basalto formado por la rápida cristalización de sus diferentes minerales entre burbujas de aire, DE HIERRO Y MAGNESIO se configura como un conjunto arquitectónico, cuyas piezas autónomas, cristalizan dentro de una trama de patios que permite su coexistencia, creando una respuesta unitaria.
Del mismo modo, que “El espacio parque de San Francisco” surgiera en su día del vacío dejado tras el incendio de la ciudadela, esta condición de ausencia, generada por los vacíos que configuran la trama de patios, servirá como elemento aglutinante del extenso programa de usos, permitiendo su funcionamiento independiente sin afectar su condición de entidad.
El espacio no construido, que en su día se configuró como centro del convento originario, y del que aún se conserva la iglesia en el extremo sur de la parcela, vuelve de nuevo a ser el elemento que dirige la narrativa general de la propuesta. Permitiendo la relación entre las diferentes piezas y sobre todo dando autonomía al conjunto cuya actividad se produce intramuros sin afectar necesariamente a la ciudad circundante.
Un muro, que dibuja la alineación obligatoria, es el elemento final que dota al espacio libre de su necesario carácter interior y sirve como elemento de transición y vestíbulo exterior de la parte pública del programa, la sala y el MACEW. La apertura del muro permite independizar la iglesia de la propuesta, abriendo una nueva calle en la trama de la ciudad, enriqueciendo la experiencia del espacio urbano. Su condición temporal permite su uso como elemento amortiguador de la actividad generada por el nuevo conjunto en su entorno.
La trama de patios que configura la ordenación tiene una función bioclimática generando espacios en sombra que conservan temperaturas inferiores a las de ambiente, permitiendo la iluminación y la ventilación natural de todos los volúmenes.