EN UN LUGAR DE MADRID…
Resulta muy difícil comprender como un espacio de la singularidad y relevancia como es Plaza de España para Madrid puede haber alcanzado el actual grado de deterioro, degradación y desconexión con la ciudad; resulta más sencillo de entender cuando se conoce la dialéctica entre espacio público y espacio simbólico del poder que han ido configurando la plaza y su entorno hasta la actualidad.
En un lugar de Madrid quiere recuperar la esenc ia de aquel “Prado de Leganitos” como espacio público de ocio y esparcimiento, formalizado en el tratamiento homogéneo del plano del suelo, la introducción de una nueva topografía ondulada y el uso de formas orgánicas naturales en contraste con la morfología urbana, como elementos configuradores del ámbito e introductores del carácter lúdico y plural de la propuesta que enfatiza su carácter original como plaza urbana surgida como vacío público dentro de una trama congestionada, una cualidad que ocupa todo el espacio y toma las fachadas de los edificios como límite físico de su expansión. Un espacio complejo que integra todos los elementos urbanos, eliminando barreras y límites como las generadas por movilidad motorizada, que se subordina al carácter peatonal del ámbito.
En un lugar de Madrid quiere recuperar la capacidad natural del ámbito para conectar espacios urbanos principales de la ciudad, apostando por la descentralización del ámbito y por potenciar la isotropía propia de un espacio urbano complejo en detrimento de una zonificación muchas veces arbitraría e incapaz de dar respuesta a situaciones complejas o controlar fuerzas vivas como las que aquí confluyen. Se conforma un continuo espacial que abarca el Palacio Real, el Templo de Debod como cabecera del Parque del Oeste y la Gran Vía. Generando una relación sinérgica sin subordinaciones que restaura el carácter de cruce de caminos de la plaza.
La distribución de usos y la introducción de los nuevos elementos urbanos se realiza de forma homogénea y ordenada en todo el ámbito, conservando al máximo las características propias y peculiares de este, compaginando la nueva trama homogeneizadora con la conservación de elementos existentes de fuerte caracterización espacial
Apostar por la plaza como espacio de conexión entre elementos de vital importancia para la ciudad supone apostar por la continuidad como elemento principal del espacio que esta demanda, recuperar el carácter estancial de las zonas ajardinadas, potenciando la movilidad y la permeabilidad del espacio mediante un entramado de caminos que las circunda, sin direcciones predominantes ni viarios principales al igual que desaparecen las barreras y discontinuidades. El plano del suelo como si de un prado natural se tratase unifica todo el ámbito, lo naturaliza con la introducción de grandes áreas verdes estanciales y dibuja una suave transición entre el eje verde centro y el eje comercial Princesa-Gran Vía y cuesta de San Vicente.